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Proyecto de Investigación Santander-Universidad Complutense de Madrid (PR26/16-20330)

Esta página web responde a los trabajos realizados en la investigación sobre Evaluación del recuerdo y otros trastornos psicológicos asociados a trauma / Assessment of memories and other psychological disorders associated to trauma, desarrollado por el Grupo UCM de Investigación en Psicología del Testimonio (ref. 971672), en el marco del proyecto titulado Evaluación de necesidades psicosociales en refugiados y solicitantes de asilo

Trauma en refugiados y víctimas de guerra



Se considera refugiado a “una persona que, debido a un miedo fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social o de opinión política en particular, se encuentra fuera de su país de nacimiento y es incapaz, o, debido a tal miedo, no está dispuesto a servirse de la protección de aquel país; o de quien, por no tener nacionalidad y estar fuera del país de su antigua residencia habitual como resultado de tales eventos, es incapaz, debido a tal miedo, de estar dispuesto a volver a éste” (Convención sobre el Estatuto de los Refugiados; ONU, 1951)
Las personas que han solicitado asilo en países de la Unión Europea y concretamente en España ha crecido notablemente desde 2011, principalmente por el conflicto ucraniano y sirio. Así, 1.287.100 de personas pidieron por vez primera asilo en la Unión Europea entre enero de 2015 y enero de 2016 (Oficina Estadística de la Unión Europea, 2016).
No obstante, Europa no es el único lugar de destino de los refugiados, así por ejemplo, son cientos los que han llegado en los últimos años a Chile, un 50% de ellos procedentes de zonas en conflicto de Colombia, pero también de Afganistán, Siria o Palestina.
Los solicitantes de asilo en Europa proceden principalmente y en este orden de los siguientes países: Siria, Ucrania, Mali, Argelia, Palestina, Nigeria, Pakistán, Somalia, Venezuela e Irak (Comisión Española de Ayuda al Refugiado, 2014).
Al margen de cuál sea la resolución de la solicitud de asilo; esto es, que sean reconocidos como personas refugiadas, reciban protección internacional o protección subsidiaria, la realidad es que estas personas se han expuesto a un proceso de migración que lleva implícito una serie de fases en las que experimentan una sucesión de estresores y situaciones que les pueden marcar en lo sucesivo (Zimmerman, Kiss y Hossain, 2011).

Sensibilidad para tratar la salud mental de los migrantes

El drama y dureza del viaje, el duelo por perder a seres queridos o el choque de expectativas son algunas afecciones psicológicas que sufren los migrantes africanos que llegan a España por la Frontera Sur



Ángeles Lucas

Jerez de la Frontera

22 SEP 2018

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Migrantes rescatados por Cruz Roja en la Frontera Sur. PABLO COBO
Negro tizón, corpulento y fibroso, con una elegante camisa azul y apuntes en la mano, sale de la prueba de nivel de español con una plácida sonrisa. “Me ha salido bien. Ha sido fácil”, dice satisfecho. Comenta breve y afable lo bien que está en Andalucía desde que desembarcó de la patera el pasado diciembre, y que está muy agradecido por la atención que recibe en la asociación que le atiende. Pero antes de salir por la puerta del centro que le orienta desencaja esa simétrica sonrisa y fija la mirada sobre la psicóloga de la entidad. “¿Has dormido bien?”, le pregunta ella. “No”, responde rotundo. Seguirán con las sesiones terapéuticas la próxima semana. “Tiene terrores nocturnos y pánico a la oscuridad. Fue torturado durante dos años en un centro de su país donde le internó su madre por ser homosexual. Lo metieron en un cubículo sin luz, tiene cicatrices en el cuerpo que no sabe de qué son... Y sufre más porque fuera su madre, la que lo tenía que proteger, quien lo metió ahí, que el terror de las palizas y la travesía hasta España desde África subsahariana”, dice la profesional sobre su caso, sobre el que se gestiona una demanda de asilo.
Ahmadou (nombre ficticio) es una de las personas que recibe asistencia psicológica de entre los que acceden a España por la Frontera Sur (Andalucía y Canarias), un servicio al que recurren tanto solicitantes de asilo como los demás considerados migrantes económicos. “De lo más común que nos encontramos en la asistencia psicológica es el choque de expectativas. Tienen una idea fuerza que es lo que les mantiene vivos durante el viaje, que Europa es el paraíso. Esta fantasía es el motor del terrible periplo”, dice Rodrigo Gómez, psicólogo y responsable de la asociación Accem en Cádiz, que apunta que parte del trabajo es gestionar el duelo del proceso migratorio y que los principales cuadros que encuentran son de ansiedad y shocks postraumáticos, señala el especialista, que destaca un alto nivel de resiliencia en las personas que atienden llegadas desde la Frontera Sur. “Tienen una capacidad de reponerse alucinante”, generaliza.



Un inmigrante es atendido por hipotermia en la Frontera Sur. P. C.
Solo el año pasado 22.419 personas accedieron a España por vía marítima, según el balance migratorio Frontera Sur 2017 de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, el triple que el año anterior. 249 de ellas murieron o desaparecieron. “En Accem Jerez hemos tratado a 18 personas en 2017. No son un número significativo entre los usuarios del servicio de salud mental si miras el total de los que llegan”, detalla Gómez, que precisa que entre las distintas entidades se organizan para atenderles. "Solemos encontrar ansiedad, nerviosismo, y el entorno policial no es tan amable. Tenemos que aclarar su situación legal, resolver dudas, ponerles en contacto con los familiares... Pero en líneas generales, no son muy propensos a hablar de sus sentimientos, por lo que la atención psicológica en estos casos requiere de una sensibilidad cultural muy bien formada", destaca Gómez.

La asistencia gratuita a la salud mental para migrantes que acceden por Frontera Sur se presta a través de la sanidad pública o de las organizaciones que han priorizado programas de asistencia psicológica. “Es un servicio que depende de las iniciativas de las asociaciones, las entidades bancarias o puntuales subvenciones, pero no hay coordinación, es un caos”, señala Francisco Collazos, psiquiatra y coautor de la investigación Salud Mental en la población migrante en España. "No hay sensibilidad para tratar la salud mental de los migrantes. Ni siquiera habría que invertir tantos recursos, solo optimizar los que ya existen, coordinar y formar, pero hay que introducir la mirada intercultural desde la universidad. En la facultad no se dedica ni una hora a este aspecto, pero considerar la cultura en los casos de salud mental es clave para hacer los diagnósticos, no es lo mismo que un problema de hígado, que tiene parámetros universales”, señala Collazos, en referencia a los casi cinco millones de extranjeros que residen en España, un 10% de la población.

Si algún migrante accediera por Frontera Sur con algún desorden mental relevante, los primeros en percatarse serían los profesionales que trabajan en primera línea de ayuda humanitaria. "En las intervenciones de emergencia apenas hay media hora y no hay posibilidad de que intervenga un psicólogo, solo reportamos si detectamos algún indicio de trata", explica Francisco Vicente, coordinador provincial de Cruz Roja en Almería. "Si la travesía en patera es más trágica, pueden venir en estado de shock. Aunque estos son casos puntuales. Les tranquiliza si les facilitamos teléfonos para llamar a sus familiares, y les acompañamos en el reconocimiento del cadáver, en la repatriación...", detalla Vicente, que resalta que las personas que llegan a las costas españolas, después de la travesía, suelen tener muy buen estado de salud física.

Por la asistencia psicológica de Jerez han pasado casos como el de un chico que quería ser futbolista y la hélice de la patera le destrozó pierna y ano, o el de un padre que tuvo que decidir entre salvar a su mujer o a su bebé de morir ahogados en el mar. Se quedó con el bebé. Son testimonios de los que pisan tierra española y han visto ya vidas tiradas por la borda de la patera, dejadas atrás sedientas en el desierto del Sáhara, abusadas y traficadas en Marruecos o Libia, agotadas y embarazadas tras 12 horas de camino o compañeros de viaje estafados durante años... Un dolor que se suma al sufrimiento propio, a la presión que supone que tu comunidad y tu familia invierta sus recursos en tu viaje, a la separación de tus hijos y padres, al hambre, el calor, la enfermedad en soledad, la extorsión... Tantas historias como personas con sus proyectos vitales.

El senegalés Mamadou Samba Boiro arrivó en patera a España en 2006 con 16 años. "Con la mayoría de edad me independicé y trabajé para a contribuir a la felicidad diaria de mi familia. Pero cuando saltó la crisis la vida se me volvió muy dura y ser persona negra no ayudaba, nos subestimaban", dice con el español aprendido durante ocho años. "Me quedé sin trabajo ni medios para sobrevivir. Y acabe perdiendo mis papeles por falta de contrato", añade ahora con 28 años desde Senegal, donde fue deportado. "Pagar una habitación para descansar y llorar mis penas me resultaba imposible, y la desesperanza y el estrés diario empezaron a desmotivarme. Eso me cambio a peor", cuenta ahora, al reconocer que cayó en adicciones. "Mi familia encima no se imaginaba mi situación y me pedían y exigían siempre dinero porque fui durante años su esperanza. Y no poder echarles una mano me quitaba las ganas de vivir. Olvidé incluso mis raíces y el motivo de mi viaje", relata ahora desde su país, donde ha montado una empresa con su hermano. "Sigo soñando pero ya no me veo muriendo en mares para ser comido por peces o atravesando desiertos para ser enterrado por bichos", relata el senegalés que tiene casi culminado un libro con su relato.

En el caso de Ahmadou, es probable que no pueda volver a su país nunca más. "Una vez que les dan el estatuto de refugiado, no pueden retornar y eso es difícil de gestionar emocionalmente”, declara Susana Domínguez, psicóloga del Programa de Protección Internacional de Accem en Cádiz, cofinanciado con ayuda de la Junta de Andalucía. Ahmadou cuenta entre balbuceos en español y gestos con las manos que en su país trabajaba en la bisutería, fabricaba anillos y pendientes de plata y oro, y no descarta poder seguir ejerciéndolo en España. “Cuando llegan tienen que construir una nueva identidad aquí. Pierden gran parte de su vida y en ella influyen mucho las condiciones en las que hayan salido, la situación familiar y laboral que tenían…", añade Domínguez.

En el caso de las mujeres, sobrevuela siempre la amenaza de que sean víctimas de trata. "Casi la mayoría de las que vienen embarazadas podrían serlo y eso requiere un trabajo más a largo plazo. Sufren estrés postraumático, ansiedad, miedo... tienen que pagar las deudas y abandonan los centros antes de lo que nos gustaría. En las casas de acogida se presta atención psicológica, pero en muchos casos se queda corta. Ahí pueden empoderarse, pero las mafias trabajan bien y las mujeres se van", resume Vicente desde Almería. Las redes se suelen instalar en los invernaderos y las mujeres son atendidas también por asociaciones y el sistema público de salud allí, ahora más fácilmente una vez derogada la ley de exclusión sanitaria del Gobierno anterior.

"Las mujeres víctimas de trata, los menores, las personas involucradas en matrimonios forzados, o los que emigran por su orientación sexual viven una situación de fuerte vulnerabilidad", detalla Laura Díaz, coordinadora de Cruz Roja del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, que resalta también el desasosiego que sufren aquellos que ingresan en los CIE después de la dura travesía y el desarraigo por el abandono de su entorno y su familia. "Esperan durante años a cruzar y de repente se encuentran encerrados en un centro sin conocer el idioma y sufriendo un choque cultural. Hay que hacerles ver que entiendan sus derechos y sus deberes y que pueden solicitar protección internacional. En algún momento esto les genera desconfianza, se preguntan dónde están, quiénes son", resume Díaz. Añade que los ingresados también viven con la incertidumbre de saber si serán liberados o expulsados y que si detectan un caso especialmente grave lo reportan al médico del centro y de ahí se puede derivar a la sanidad pública.

"En los CIE se dan clases de castellano para que sean más autónomos y puedan verbalizar sus inquietudes. Pero también es muy importante que puedan expresar sus emociones en su lengua materna", resalta también Díaz, que coincide con el psicólogo Gómez y con el psiquiatra Collazos en que las cuestiones vinculadas con la salud mental deben analizarse desde una perspectiva intercultural. "No esperes que en África se hable igual, haya las mismas expresiones. Yo como psiquiatra puedo etiquetar algo como depresión, pero ese término es propio de lenguas occidentales. En la salud mental se habla de emociones y las formas de interpretarlas varían según el imaginario colectivo de los códigos de cada cultura. Cada historia es un mundo y requiere análisis individualizados. Estamos ante un reto para el sistema sanitario", concluye Collazos.

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“La constante relación con el trauma ajeno crea una herida”

Belén Yago es psicoterapeuta especializada en trauma y desarraigo y en tratar a psicólogos del ámbito de la ayuda humanitaria. Cuenta que a uno de sus pacientes, cooperante, le entró un ataque de ansiedad cuando entró en la consulta y vio un cojín rojo tirado en el suelo. “Le recordó a una de las mantas que usa la Cruz Roja en los rescates”, indica la experta. “Para poder salvar a otros tenemos que estar sanos nosotros primero. No puedes tratar de ayudar a una persona si tú no estás fuerte, nuestro sistema no debe defenderse del paciente”, apunta la experta descalza, sobre la alfombra de su consulta de Sevilla, por donde han pasado desde exmilitares de Kosovo, hasta psicólogos que tratan a migrantes o refugiados.
“Ellos reciben permanentemente situaciones traumáticas y aunque siempre se ha dicho que el profesional tiene que separarse de los problemas del paciente, que tiene que haber una distancia emocional, de alguna manera inciden en ti. La constante relación con el trauma ajeno va creando una herida en tu organismo que nada tiene que ver con tus propias heridas, pero los profesionales tienen que liberar también su respuesta neurofisiológica, su trabajo genera impulsos reprimidos”, señala la experta, que comenta que de lo primero que le dicen sus pacientes es que ellos están bien. Pero después escucha de ellos que dicen: me pesa la vida, me ahogo, me falta el aire… “Esta sociedad nos exige demasiado. Es interesante cómo la vida civilizada nos enferma y nos convierte en superhéroes, nos deshumanizamos”, considera.
En una teoría válida tanto para migrantes como para los que los asisten psicológicamente, Yago centra parte de sus terapias en la búsqueda del temblor. “Con el temblor dialogas con tu sistema nervioso autónomo. Facilitas entrar en contacto con él y liberarlo”. La experta detalla que hasta hace unos años, frente a la respuesta ante una amenaza se planteaban dos salidas, la huida o la lucha, y en ambas, las sustancias químicas que genera el cuerpo ante esa situación se liberan. “Pero hay una tercera salida, que se podría llamar de congelación, que sería como quedarse quieto frente a un león para evitar salir corriendo y llamar su atención, o atacarlo y perder. En esta tercera opción, muy repetida en mis pacientes, esas sustancias no salen del cuerpo y generan un malestar permanente”, explica. “Por eso, temblar es positivo y se le debe de quitar la connotación social negativa que lo prohíbe y lo muestra como una debilidad”.

Datos y expertos desmienten que el pico migratorio se deba a un "efecto llamada" por las políticas de Pedro Sánchez

  • Los datos contradicen el discurso del "efecto llamada" lanzado por el PP, que liga políticas de Sánchez como la acogida del Aquarius, con el aumento de llegadas a las costas españolas
  • Desde 2016, cada año las llegadas por esta ruta se han ido al menos duplicando hasta alcanzar las cifras actuales
  • El cierre de las rutas de Italia y Grecia, así como una posible relajación de Marruecos en el control fronterizo podrían explicar el aumento, dicen los expertos

Gabriela Sánchez / Raúl Sánchez
28/07/2018
  
Cuando una ruta se cierra, otra se abre            

Evolución del porcentaje de llegadas mensuales a cada país por la ruta del Mediterráneo desde enero de 2015
 

 
Lo llaman el "fantasma del efecto llamada". El Partido Popular ha recuperado un discurso alarmista, empleado durante su gobierno para justificar sus duras políticas migratorias, con el objetivo de atacar las últimas medidas del Ejecutivo socialista, como la acogida del Aquarius o la promesa de retirar las concertinas de las vallas fronterizas. El aumento de llegadas a las costas españolas es, claman desde el PP, "responsabilidad del señor Sánchez". "Está diciendo a las mafias: llevadles a España que allí es muy fácil", ha sentenciado Javier Maroto, vicesecretario de Organización de la formación.
 
El diputado ‘popular’ Rafael Hernando lanzaba la misma idea a través de Twitter: "La aparición de ciudadanos de Bangladesh en las costas andaluzas es la evidencia de que el número de Sánchez con el Aquarius, y la demagogia del Gobierno con la inmigración ha cambiado las rutas de las mafias que trafican con seres humanos. Es la irresponsabilidad del Gobierno". Un enfoque similar se extiende también por determinadas portadas e informaciones publicadas durante los últimos días.
 
Los datos y los especialistas en migración contradicen la teoría del "efecto llamada". La supuesta relación entre el aumento de las llegadas de pateras a las costas y las últimas políticas del Gobierno de Pedro Sánchez no se sostiene con las cifras de llegadas registradas durante los últimos meses y años. El incremento de las personas que arriesgan su vida en el mar con la intención de llegar a España se lleva produciendo desde el año 2016, cuando el Partido Popular estaba al frente del Gobierno.
 
Desde entonces, año tras año, las cifras alcanzaban nuevos récords, siempre inferiores a los números registrados en 2006 a través de Canarias, durante la llamada "crisis de los cayucos".

Las llegadas a las costas españolas, en máximos desde 2006
           
Evolución del número de personas llegadas a las costas españolas (sin Ceuta y Melilla) en cada año
 

Aquel año, 8.162 personas alcanzaron las costas españolas, casi el doble de las llegadas registradas por la vía marítima en 2015, cuando alcanzaron el sur de España 3.300 migrantes. Comenzaba a despuntar de nuevo la ruta del Estrecho para alcanzar suelo europeo, aunque todavía se encontraba muy lejos de los principales caminos de entrada a Europa, Italia y Grecia. Coincidía con la caída en picado de las entradas a través del Egeo, tras la firma del acuerdo UE-Turquía, y con el refuerzo de cuchillas y malla ‘antitrepa’ en las vallas de Ceuta y Melilla. Las entradas a España se movían de la tierra, al mar.
 
El balance de 2017 concluyó con nuevos récords históricos. Con Mariano Rajoy al frente del Gobierno, las llegadas a través del mar aumentaron en un 63% con respecto al año anterior, según los datos de Acnur. De 8.162 entradas a España por esta vía en 2016, pasaron a 21.103 personas.
 
Por tierra se mantenían en niveles similares, en 2017, 6.246 migrantes alcanzaron España a través de las vallas de Ceuta y Melilla o cruzando los pasos fronterizos de forma clandestina. El año anterior lo habían hecho 5.932 personas.
 
A lo largo de 2018, la tendencia al alza se ha mantenido. En lo que va de año, 20.835, personas han alcanzado las costas españolas de forma irregular, según los datos de Acnur. El aumento de llegadas registrado durante este año, al que hacen referencia quienes toman el discurso del efecto llamada como propio, empezó en el mes de junio, el mismo mes en que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa. Sin embargo, los expertos recuerdan que el tiempo que suelen dedicar los migrantes a realizar la ruta por África, imposibilita que las razones de este aumento tengan que ver con el cambio de Gobierno o las políticas que Pedro Sánchez comenzase a anunciar en sus primeros días como presidente.
 
Evolución mes a mes de la llegada de personas a España
           
Número de llegadas mensuales por mar y tierra (Ceuta y Melilla) a España desde enero de 2014
 


Los migrantes no recorren la ruta tan rápido

 "Los migrantes y refugiados cuando hacen la travesía no tardan dos días. Hablar de un ‘efecto llamada’ con tan poco margen, no tiene sentido. En el caso de que alguien se hubiese enterado de la acogida del Aquarius, tardarían en llegar al menos unas cuantas semanas o meses. Pero el pico en las llegadas empezó justo durante aquel fin de semana", explica Sergio Maydeu-Olivares, consultor y analista sobre desarrollo y conflictos armados.
 
Además, enfatiza, las cifras registradas durante este año demuestran la desvinculación de uno y otro hecho: "Hay que ver los datos. Cuando el Gobierno aceptó recibir el Aquarius, los datos ya decían que se estaba produciendo un aumento de las llegadas de migrantes y refugiados desde las costas de Marruecos. Eso es un hecho claro que no hay una correlación directa con las políticas y las entradas", apunta el analista internacional.
 
Fuentes de Interior niegan a eldiario.es que se esté produciendo ese "efecto llamada", recordando la tendencia migratoria al alza registrada en los últimos años. "Las llegadas empezaron a ascender en 2013. A partir de 2016 lo han hecho de una forma más notable. Este mismo año se ha experimentado un fuerte incremento antes del cambio de Gobierno", detallan desde el Ministerio. Según sostienen, el pico experimentado en los últimos meses se debe a "diferentes factores de gran complejidad", entre los que destacan el buen tiempo propio del verano, la disminución de las llegadas a través de las rutas de Grecia e Italia tras la formalización de acuerdos europeos, entre otros.
 
Sin embargo, las mismas fuentes también indican que "las redes de tráfico de personas pueden tergiversar determinados mensajes o lanzar informaciones falsas sobre el nuevo gobierno con el objetivo de lucrarse de la desesperación de los migrantes". Por esta razón, defienden que es necesario "cuidar el discurso lanzado desde las instituciones sobre asuntos migratorios".
El cierre de las otras dos grandes rutas a Europa
 
En los círculos especializados en migraciones se venía esperando desde hace años un aumento considerable del flujo migratorio a través de España. Tras el acuerdo UE-Turquía, que selló la ruta del Egeo experimentando un descenso radical de las llegadas, los focos se dividían en dos caminos: Libia-Italia y Marruecos-España.
 
A medida que la Unión Europea e Italia alcanzaban un acuerdo con Libia y aumentaban su cooperación con la supuesta guardia costera libia, las cifras de personas embarcadas en el Mediterráneo Central descendían. Si en 2017, 119.369 personas habían alcanzado las costas italianas a través de esta ruta, la más mortífera de todas, este año lo han hecho 18.243 migrantes.
 
Los países de la UE piden precisiones para decidir si acogerán los centros de inmigrantes EFE
Mientras las entradas a Italia comenzaban a caer (el descenso se inició en 2017, año en el que se fraguó el acuerdo entre el país europeo y Libia), la ruta Marruecos-España se iba aproximando al Mediterráneo Central como primera puerta de entrada a Europa. La historia de las migraciones lo dice: si un camino se cierra, otro se abrirá.
 
"Si solo hay tres entradas y se cierran dos, solo te queda una. Si se acaba Libia y Turquía, la única que está abierta es España. Es lógico el aumento", considera el experto Maydeu-Olivares. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) realiza el mismo análisis. "España se ha convertido, desde el pasado mes de junio, en la principal ruta de personas migrantes y refugiadas por mar a Europa. Sin embargo, esto se debe en gran medida a que el número de entradas en Italia y Grecia ha descendido notablemente", han recordado a través de un comunicado.
"Las políticas europeas les empuja a nuevas rutas"
 
"Desde Europa se están poniendo cada vez más obstáculos para la llegada de las personas migrantes y refugiadas mediante la firma de acuerdos con países como Turquía o Libia, basados en la externalización de fronteras, países donde no se respetan los derechos humanos y está obligando a las personas que huyen a buscar nuevas vías de acceso a Europa", han explicado desde CEAR, organización que también hacen referencia a las últimas trabas impuestas por Italia y Malta al desembarco de migrantes rescatados en alta mar.
 
"La política de cierre de puertos, que incumplen así sus obligaciones de auxilio en el mar, y los continuos obstáculos a los barcos de rescate en el Mediterráneo central está provocando que las personas busquen rutas alternativas para poner a salvo sus vidas", han alertado desde la ONG especializada en asilo.
 
La falta de vías legales de entrada a la Unión Europea es otra de las razones destacadas por las organizaciones en defensa de los derechos humanos. La inexistencia de canales seguros para quienes huyen de la miseria y la persecución les empuja a dejarse en manos de traficantes de personas y arriesgar su vida en el intento, denuncian.
 
El papel de Marruecos
 
Otro aspecto clave citado por los especialistas al explicar el aumento del flujo migratorio a través de España es el papel de Marruecos. Mientras los gobiernos de los otros dos países de tránsito claves en las rutas empleadas por los migrantes para llegar a la Europa, Turquía y Libia, están aumentando el control en sus costas a cambio de financiación europea, el Reino alauí parece haberse "relajado" en esta tarea, coincidiendo con un aumento de la inestabilidad en el país.
 
"Las revueltas en el Rif así como el uso de las migraciones como elemento de presión en las negociaciones entre Marruecos con España y la UE podrían estar favoreciendo una relajación en las medidas de control migratorio marroquí", señalan desde la CEAR.
 
"Todas las protestas sociales en el Rif pueden haber forzado al Gobierno marroquí a hacer un cambio en cuestiones de seguridad. Ahora la gestión de sus fronteras con España no es uno de sus principales problemas, teniendo en cuenta sus problemas internos y el aumento de la tensión con Argelia", analiza el experto en desarrollo y conflictos internacionales.
 
Desde el Ejecutivo español ya se está presionando a los líderes europeos para conseguir una mayor cooperación con Marruecos para que aumente el control de sus costas, lo que suele llevar de la mano una dotación de financiación por parte de la Unión Europea.