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Proyecto de Investigación Santander-Universidad Complutense de Madrid (PR26/16-20330)

Esta página web responde a los trabajos realizados en la investigación sobre Evaluación del recuerdo y otros trastornos psicológicos asociados a trauma / Assessment of memories and other psychological disorders associated to trauma, desarrollado por el Grupo UCM de Investigación en Psicología del Testimonio (ref. 971672), en el marco del proyecto titulado Evaluación de necesidades psicosociales en refugiados y solicitantes de asilo

Trauma en refugiados y víctimas de guerra



Se considera refugiado a “una persona que, debido a un miedo fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social o de opinión política en particular, se encuentra fuera de su país de nacimiento y es incapaz, o, debido a tal miedo, no está dispuesto a servirse de la protección de aquel país; o de quien, por no tener nacionalidad y estar fuera del país de su antigua residencia habitual como resultado de tales eventos, es incapaz, debido a tal miedo, de estar dispuesto a volver a éste” (Convención sobre el Estatuto de los Refugiados; ONU, 1951)
Las personas que han solicitado asilo en países de la Unión Europea y concretamente en España ha crecido notablemente desde 2011, principalmente por el conflicto ucraniano y sirio. Así, 1.287.100 de personas pidieron por vez primera asilo en la Unión Europea entre enero de 2015 y enero de 2016 (Oficina Estadística de la Unión Europea, 2016).
No obstante, Europa no es el único lugar de destino de los refugiados, así por ejemplo, son cientos los que han llegado en los últimos años a Chile, un 50% de ellos procedentes de zonas en conflicto de Colombia, pero también de Afganistán, Siria o Palestina.
Los solicitantes de asilo en Europa proceden principalmente y en este orden de los siguientes países: Siria, Ucrania, Mali, Argelia, Palestina, Nigeria, Pakistán, Somalia, Venezuela e Irak (Comisión Española de Ayuda al Refugiado, 2014).
Al margen de cuál sea la resolución de la solicitud de asilo; esto es, que sean reconocidos como personas refugiadas, reciban protección internacional o protección subsidiaria, la realidad es que estas personas se han expuesto a un proceso de migración que lleva implícito una serie de fases en las que experimentan una sucesión de estresores y situaciones que les pueden marcar en lo sucesivo (Zimmerman, Kiss y Hossain, 2011).

Presentación de libro




Obtención y valoración del testimonio: Protocolo holístico de evaluación de la prueba testifical (HELPT)

Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
21 de mayo de 2018, a las 19.00 h.
c/ Cuesta de San Vicente, 4, 5 Pta.
Entrada libre


Intervienen en el acto:


Laura González Guerrero: Junta de la Sección de Psicología Jurídica del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

José Luis González Álvarez: Secretaría de Estado de Seguridad. Coautor del libro. Doctor en Psicología. Autor de diferentes publicaciones científicas en relación al testimonio.

Antonio Manzanero Puebla. Universidad Complutense de Madrid. Coautor del libro. Doctor en Psicología. Autor de diferentes publicaciones científicas en relación al testimonio.


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González, J. L. y Manzanero, A. L. (2018). Obtención y valoración del testimonio. Protocolo Holístico de Evaluación de la Prueba Testifical (HELPT). Madrid: Pirámide.


Índice:
Prólogo; 1. Enfoque Holístico de Evaluación de La Prueba Testifical (HELPT); 2. Recopilación y análisis de la información para la evaluación pericial de la validez de la prueba testifical; 3. Factores de influencia sobre la exactitud de las declaraciones; 4. Evaluación de habilidades para testificar; 5. Entrevista de investigación policial: habilidades de comunicación interpersonal; 6. Procedimientos básicos de entrevista de investigación; 7. Entrevista a víctimas vulnerables; 8. La identificación de los agresores; 9. Interrogatorio de inculpados; Apéndices; Bibliografía
 

“Travesías peligrosas” captura la instantánea de los cambiantes movimientos de refugiados a Europa

Una refugiada de Eritrea consuela a una amiga en
el bus que les lleva al aeropuerto en Italia. (© ACNUR/UNHCR/Alessandro Penso)
 GINEBRA, Suiza, 11 de abril de 2018 (ACNUR/UNHCR).- A pesar de la caída en el número de refugiados e inmigrantes que llegaron a Europa el año pasado, algunos de los riesgos que enfrentan en el trayecto se agravaron, según el ultimo informe sobre patrones de movimiento elaborado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.
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El informe “Travesías desesperadas” concluyó que las llegadas por mar a Italia –la mayoría desde Libia- se redujeron drásticamente desde julio de 2017. Este descenso continuó durante los tres primeros meses de 2018, con una caída del 74% respecto al mismo periodo del año anterior.

El viaje a Italia se volvió más peligroso, con una persona muerta de cada 14 que consiguió llegar en el primer trimestre de 2018, en comparación con los datos del mismo intervalo de 2017 (1 de cada 29 personas). De igual forma, el número de muertos entre quienes tratan de alcanzar España desde Marruecos y Argelia se ha incrementado considerablemente en el primer trimestre de 2018, con una de cada 27 personas que alcanzaron territorio español, mientras en el mismo período de 2017 fallecía 1 de cada 52.

Además, en los últimos meses se ha observado un preocupante deterioro de salud de los llegados a Italia desde Libia, con más personas arribando en estado de extrema debilidad y delgadez, y en general con mala salud.

Aunque la cifra global de personas que cruzan el Mediterráneo está muy por debajo de los niveles de 2016, el informe de ACNUR muestra un alza de las llegadas a España y a Grecia a finales de 2017.

En 2017, España experimentó un incremento del 100% con respecto a 2016, con 28.000 nuevas llegadas. Los primeros meses de 2018 mostraron una tendencia similar, con un aumento del 13% frente al año anterior. El año pasado, las dos principales nacionalidades fueron Marruecos y Argelia mientras que el número de personas de países de África subsahariana se incrementó en un 67%. Los sirios continuaron siendo en 2017 el grueso de quienes cruzaron por tierra, principalmente por Melilla

En Grecia, el número de llegadas el año pasado descendió frente a 2016, pero entre mayo y diciembre de 2017 se observó un incremento de las mismas (24.600, por 18.300 en el mismo período del año anterior). La mayoría procedieron de Siria, Irak y Afganistán, y muchos de ellos eran familias con niños. Los solicitantes de asilo llegados a Grecia sufrieron prolongadas estancias en las islas griegas, en situación de hacinamiento y en precarias condiciones.

Debido al incremento de las restricciones por parte de Hungría, muchos de los refugiados e inmigrantes recurrieron a rutas alternativas para moverse por Europa, dice el informe. Por ejemplo, algunos cruzaron a Rumanía desde Serbia mientras que otros viajaron de Grecia a Croacia por Albania, Montenegro y Bosnia-Herzegovina.

“Los viajes hacia y a través de Europa continúan cargados de peligros para refugiados e inmigrantes”, dijo la directora de la Oficina de ACNUR para Europa, Pascale Moreau. Se estima que más de 3.100 personas perdieron la vida el año pasado en el intento de llegar a Europa por mar, frente a las 5.100 muertes contabilizadas en 2016. Otras 489 personas han muerto o desaparecido en aguas del Mediterráneo desde principios de este año.

Además de las muertes en el mar, al menos otras 75 personas fallecieron en 2017 tanto por las rutas terrestres a lo largo de las fronteras exteriores de Europa como en sus desplazamientos dentro de Europa; a ello hay que añadir los continuos y preocupantes informes sobre devoluciones automáticas.

“El acceso al territorio y a procedimientos de asilo ágiles, justos y eficaces es vital para quienes buscan protección internacional. La gestión de fronteras no es incompatible con las obligaciones internacionales de los Estados de ofrecer protección a los refugiados”, completó Moreau.

El informe de ACNUR destaca igualmente los abusos y extorsiones de los que son víctima refugiados e inmigrantes a manos de redes de trata, tráfico y grupos armados a lo largo de su viaje.

Las mujeres -especialmente aquellas que viajan por su cuenta- y los menores no acompañados continúan particularmente expuestos a los riesgos de violencia sexual y de género en las rutas hacia Europa y en algunas localizaciones del continente.

Más de 17.000 menores no acompañados llegaron a Europa en 2017. La mayoría arribaron por vía marítima a Italia, donde el porcentaje de estos menores sólos alcanza el 13% del total de llegadas, un dato similar al de 2016.

El informe de ACNUR señala no obstante ciertos progresos en cuanto al número de personas que fueron reasentadas en Europa el año pasado, un 54% más que en 2016. La mayoría de estos 26.400 refugiados eran sirios (84%) y fueron reasentados desde Turquía, el Líbano y Jordania. Los países europeos que recibieron al mayor número de reasentados fueron el Reino Unido, Suecia y Alemania.

Otro desarrollo positivo fue que a finales del año pasado, ACNUR comenzó a facilitar la evacuación de refugiados en situación vulnerable desde Libia a Níger y a Italia.

“Las evacuaciones desde Libia y el incremento de las plazas de reasentamiento que tuvieron lugar el año pasado son muy buenas noticias. Aun quedan importantes obstáculos que limitan el acceso a vías seguras y legales de entrada, por ejemplo en materia de reunificación familiar, por lo que pedimos más solidaridad”, dijo Pascale Moreau.

El documento ofrece también recomendaciones respecto a la necesidad de reforzar la solidaridad entre los Estados europeos y hacia los países de primer asilo y los de tránsito, de cara a dar una respuesta eficaz, a mejorar la calidad de la acogida, especialmente para menores separados y no acompañados, víctimas de violencia de género y para ofrecer mejor protección a niños y niñas.



Informe "Travesías desesperadas"



Enlace al Portal de Emergencias de ACNUR, Situación en el Mediterráneo
 

Los niños, combatientes involuntarios

10-FEB-2018

El 12 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado. Actualmente hay unos 300.000 menores víctimas de reclutamiento y que participan en más de 30 conflictos en todo el mundo.
 
   

Los menores son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos, el regreso a su vida y la recuperación de la niñez es de difícil a imposible. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 

1. Actualmente, hay unos 300.000 niños y niñas soldado que participan en más de 30 conflictos en todo el mundo, según datos de Unicef. Son críos que se ven abocados a vivir la guerra de verdad, convirtiéndose en combatientes involuntarios. Cada 12 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado. En la imagen, uno de ellos recién liberado de las garras de la violencia, en Sudán del Sur, el pasado 7 de febrero. STEFANIE GLINSKI AFP



2. Un niño soldado recién sacado de la batalla posa con su rifle durante la ceremonia de liberación en Yambio, Sudán del Sur, el pasado 7 de febrero. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
3. Más de 300 niños soldados, incluidas 87 niñas, fueron liberados en esta región (Yambio), devastada por la guerra de Sudán del Sur. STEFANIE GLINSKI AFP

 
4. Un programa de la ONU trata de ayudarles a reintegrarse en la sociedad después de haber participado en la lucha armada. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
5. El programa de integración en Yambio, que se encuentra en el sur del país, tiene como objetivo ayudar a 700 niños soldado a regresar a la vida normal. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
6. Poco después de lograr su independencia en 2011, Sudán del Sur se sumió en una guerra civil. En este conflicto se han reclutado sistemáticamente niños como soldados. "Durante el tiempo en el que estos niños están vinculados a las fuerzas y grupos armados, son testigos y víctimas de terribles actos de violencia e incluso son obligados a ejercerla. Los traumas emocionales que esto les puede provocar son difíciles de superar", advierte Unicef. STEFANIE GLINSKI AFP



7. Algunos críos son secuestrados; a otros, la pobreza, los malos tratos, la presión de la sociedad o el deseo de vengarse de la violencia contra ellos o sus familias les llevan a unirse a grupos armados y empuñar un arma. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
8. Los niños, dice Unicef, son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos, el regreso a su vida y la recuperación de la infancia es tan difícil que puede parecer casi imposible. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
9. Además de las secuelas psicológicas y emocionales, los niños también padecen consecuencias físicas que pueden ser causadas por la batalla o ser fruto de las torturas y abusos por parte de los jefes. Muchos niños son mutilados, sufren desnutrición o incluso enfermedades de transmisión sexual. En el caso de las niñas, muchas se quedan embarazadas por abusos sexuales. STEFANIE GLINSKI AFP



10. Los expertos advierten de la dificultad de los pequeños para salir de la espiral de violencia que han vivido. En primer lugar, porque pasan en el grupo o fuerza armada los años en los que desarrollan su personalidad y aprenden a convivir en un entorno jerárquico y de violencia. Además, no han podido ir a la escuela y esto hace que sus oportunidades de un futuro mejor se reduzcan enormemente. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
11. La Representante Especial de la ONU para Niños y Conflictos Armados, Virginia Gamba, celebra la liberación de más de 300 niños, incluidas 87 niñas, en Sudán del Sur. "Estos niños ahora tienen la oportunidad de reconstruir sus vidas. No podemos defraudarlos y pido a la comunidad internacional que apoye su reinserción proporcionando los recursos adecuados", asegura. STEFANIE GLINSKI AFP
 
 
12. El 60% de los miembros de la milicia en República Democrática del Congo (RDC) son menores de edad y la mayor parte de ellos son menores de 15 años, según datos de la ONG World Vision. Tshibola fue uno de ellos. Un día se despertó con el sonido de las armas mientras la milicia, todos con sus pañuelos rojos, rodeaban la casa. Entraron y encontraron su escondite. Su familia no estaba en ninguna parte. Había huido en la noche, dejando atrás a Tshibola. La milicia registró la casa en busca de cualquier arma que pudiera haber quedado, pero no encontró nada. Ataron a Tshibola y estaban listos para matarla. Pero le ofrecieron la opción de unirse a ellos si quería seguir con vida. Secuestrada, lejos de su hogar y sin otra opción, aceptó. "Pasamos dos días de ceremonias de iniciación", explica Tshibola. "Me dieron alcohol y al segundo día dijeron que íbamos a la batalla. Los militares comenzaron a disparar cuando llegamos, y me caí al suelo (Tshibola había recibido varios disparos en las piernas). El hijo del comandante militar también había sido forzado a entrar en la milicia, pero fue asesinado". Los militares trataron de curarla y luego la llevaron al campamento militar en Kananga, en Kasai Central, para recibir tratamiento. Resultar herida fue su salvación porque Tshibola acabó llegando a un centro gestionado por World Vision para ex niños soldado, cojeando con muletas, pero viva. Actualmente, sigue en el centro, esperando noticias de su familia. WORLD VISION 

 
13. "Mi nombre es Matthieu. Tengo 13 años y estaba en quinto grado antes de la crisis. Tengo una hermana de cinco años y un hermanito de siete. Tenía dos hermanos mayores, pero murieron en el conflicto, al igual que mi padre y muchos de mis amigos. Después de huir de Tshikapa (República Democrática del Congo), finalmente llegamos a una aldea en Kasai Central. Pero la situación no fue mucho mejor. Un día, mi mejor amigo llegó a nuestra casa y me dijo que me uniera a la milicia, esa era la mejor opción para niños como nosotros. Me negué a acompañarle. Pero todos seguimos en la misma aldea y la situación es muy mala. Algunos niños que estaban en las milicias vienen para jugar, pero nunca se quedan por mucho tiempo, porque los hombres armados siguen buscándolos para matarles. El chico que solía ser mi mejor amigo está entre ellos. De vez en cuando lo veo y cada vez está más delgado y se ha vuelto loco a causa de las drogas que le hacen consumir. Me gustaría hacer que vomite todo lo que ha tomado, pero no puedo porque a los miembros de la milicia no les gusta verme, porque me negué a unirme a ellos. Mi vida corre peligro en esta comunidad”. WORLD VISION
 
 
 
14. Kapinga y otros niños en las milicias en República Democrática del Congo reciben palos como armas. En la batalla, su trabajo era recoger las municiones gastadas en el suelo para arrojarlas a los soldados. "Cuando nuestras faldas estaban llenas, tirábamos las municiones a los soldados y se caían", explica Kapinga. Las milicias les dan armas de madera para que el enemigo piense que van armados, pero nada más lejos de la realidad. Están totalmente desprotegidos. Kapinga y los demás también reciben bandas rojas para atarse alrededor de la cintura. Les dicen que cuando estén cansados en la batalla, todo lo que tienen que hacer es tirar de la banda "para desaparecer e ir a cualquier otro lado". Hay muchas historias similares en las que los niños piensan que pueden teletransportarse y estar a salvo. La última batalla a la que acudió Kapinga casi acaba con su vida; recibió un disparo en el cuello salvándose milagrosamente. En ese momento tomó la decisión de abandonar la milicia de una vez por todas. Sus esperanzas para el futuro son simples: "Me gustaría volver a casa con mi padre." WORLD VISION

En el vientre de las dunas

Cuarta y última entrega de la serie Visiones saharauis, del fotoperiodista Gervasio Sánchez. La exposición con el mismo título se inaugura este miércoles en la Casa de los Morlanes, en Zaragoza.

Gervasio Sánchez
El Aaiún (Campo de refugiados)
07/02/2018
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Visiones saharauis: En el vientre de las dunas
Vivir en un campo de refugiados desde que naces hasta que mueres. Crecer, madurar, envejecer confinado en el vientre de las dunas. Podría ser la hoja de ruta de la vida de cualquier saharaui después de más de cuarenta de espera en un destierro de arena y miedos.

Pasan los años, y las décadas, sin que se perciban cambios en el horizonte. Sin poder delinear el futuro como haría cualquier ciudadano de un país normalizado, con dificultades para vivir el presente embarcados en una lucha permanente por la supervivencia. Como si el tiempo se hubiera congelado y la esperanza fuese una invención.

Si no llueve se ahogan de sed. Si llueve demasiado, como ha ocurrido en los dos últimos inviernos, se quedan sin casas perseguidos por las epidemias. Si los donantes recortan la distribución de los alimentos primordiales se disparan los problemas sanitarios. Una canasta básica mermada aumenta la anemia en las mujeres embarazadas y provoca una reducción de peso en los recién nacidos.


“Vamos contrarreloj. En cinco años se puede disparar la malnutrición severa. Los niños nacen con un tercio menos de peso desde que empezaron los problemas de distribución de la ayuda humanitaria. La mortalidad infantil está creciendo aunque todavía no es alarmante”, explica un alto responsable sanitario saharaui.

El siroco, con vientos de 80 kilómetros por hora, impide ver a pocos metros. La carretera se recubre de una espesa capa de arena que hace que el coche, con neumáticos sin apenas dibujo, patine como si estuviese sufriendo aquaplaning. El conductor suspira cada vez que el vehículo se le descontrola y al final pregunta: “¿Se puede vivir así?” Y él mismo se responde: “No, pero se vive”.

La sensación de estar permanentemente comiendo arena durante los tres días que suele durar el siroco compite con la visión de las cabras rebuscando comida en las bolsas de basura casi siempre vacías que hay por todas partes o de los niños desplazándose a sus escuelas empujando las nubes de polvo.

Sorprende que los colegios funcionen con normalidad en condiciones tan dramáticas y que todos los niños saharauis estén escolarizados. Sorprende, incluso, que haya cinco centros de educación especial para discapacitados y cuatro más para ciegos con niños y niñas bien tratados.

Cruz Roja Española reparte semanalmente la dieta alimentaria del alumnado de los centros especiales, el combustible diario del transporte escolar y la reparación del mobiliario. Los niños discapacitados pueden hacer su principal comida diaria antes de regresar a sus casas. Se benefician del programa unos 260 niños de enseñanza básica y unos 1.000 internados de 15 a 18 años.

En el campamento de Bojador, 22 niños con diversidad sensorial (sordos mudos y ciegos) y de educación especial se benefician de esta ayuda que se distribuye semanalmente para mantener la calidad de los alimentos.

La dieta semanal es muy variada. De sábado a jueves los niños y las niñas comen platos distintos que incluyen arroz, lentejas, espaguetis, atún, sardinas, pollo congelado, huevos y muchas verduras. En el campamento de Auserd, con un censo de 42 discapacitados, la mayoría menores de edad, el plato del jueves es la tortilla española.

Aunque algunos niños no pueden acudir por falta de transporte, estar a menudo enfermos o porque sus discapacidades obligarían a tener una ayuda muy específica.

Farida Mohamed Saleh, niña ciega de 8 años, hace prácticas con una máquina de escribir Perkins en el campo de refugiados de El Aaiún. A su lado está Ene Mohamed Nayem, de seis años, que perdió la vista por culpa de una enfermedad degenerativa. Las dos niñas se llevan muy bien y se ríen de las bromas que les hace la profesora.

El director del centro es Elmani Sidi Ibrahim, nacido en 1963 y afectado por glaucoma cuando tenía 23 años. “Entre 1992 y 1999 viví varias temporadas en España, incluida una larga estancia en Zaragoza donde realicé un programa de rehabilitación de técnicas básicas para el manejo del bastón e hice un curso de braille en la ONCE”, recuerda emocionado Elmani. Las trabajadoras sociales aragonesas todavía lo recuerdan veinte años después. En 2013 acompañó a Durango a un grupo de niños discapacitados.

En los campamentos hay unos diez niños ciegos totales. Los que tienen entre uno y cinco años están en los centros especiales y a partir de los seis años asisten a la escuela normal con profesores de apoyo.

En el centro de discapacidad de Auserd trabajan catorce personas. Dos personas se especializaron en Cuba en atención a menores discapacitados. El resto ha estudiado alguna especialidad en Argelia y una persona se capacitó en lenguaje para sordos mundos en Getxo. “Somos conscientes de que necesitaríamos apoyo de especialistas españoles para mejorar el trato a los niños y las niñas”, explica Jamila Ibrahim, directora del centro.

El sueño de cualquier niño saharaui es participar en “Vacaciones en Paz , un programa de ayuda humanitaria y de sensibilización organizado por asociaciones solidarias con el pueblo Saharaui, el Ministerio de Juventud de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y las delegaciones del Frente Polisario en las distintas comunidades autónomas de España.

Su principal objetivo es posibilitar que miles de niños refugiados entre 8 y 12 años pasen el verano en España con familias acogidas y alejados de la dura climatología del desierto argelino, con temperaturas que sobrepasan los 50 grados centígrados. Durante su estancia los niños refugiados reciben un completo reconocimiento médico y el tratamiento adecuado a las dolencias diagnosticadas. En 2008 unos 9000 niños y niñas se beneficiaron del programa. En los últimos años se ha ido reduciendo el número hasta la mitad.



Visiones saharauis / Por Gervasio Sánchez

1 - Resistir desde hace 40 años

2 . Desaparecidos en el Sáhara

3.- Mutilados en el Sáhara.



(La exposición Visiones Saharauis, de Gervasio Sánchez se inaugura este miércoles, 7 de febrero, a las 19.00 en Casa de los Morlanes, Plaza San Carlos, 4. Se podrá visitar hasta el 1 de mayo. Los miércoles de febrero, marzo y abril a las 10.30 se realizarán visitas guiadas gratuitas para los centros de Secundaria y Educación de Adultos. También los sábados a las 19.00 y los domingos a las 12.00 habrá visitas gratuitas destinadas al público en general.